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24.4.11

Teletransportan con éxito información entre dos puntos separados

Los datos fueron enviados de forma instantánea sin las limitaciones de la velocidad de la luz.


Un equipo de investigadores de la Universidad de Tokio en Japón y la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, liderados por Noriyuki Lee, ha tenido éxito al teletransportar paquetes de ondas no clásicas de luz de un sitio a otro. Esto, expresado en palabras simples, significa que por primera vez se ha logrado enviar datos de un sitio a otro de forma instantánea, sin necesidad de utilizar los “lentos” fotones clásicos que son incapaces de superar la velocidad de la luz. Según los autores del trabajo, el sistema podría utilizarse en el diseño de ordenadores cuánticos más rápidos y capaces de transportar información de forma segura e instantánea.
Hace años que los científicos buscan la forma de convertir la teleportación cuántica prevista por las leyes de la física en un dispositivo real. La “letra pequeña” de la física cuántica dice que, en determinadas condiciones, es posible transferir información entre dos puntos de forma instantánea, sin las limitaciones que impone la velocidad de la luz. Pero una cosa es que algo sea posible (o permitido por las leyes que rigen el Universo) y otra muy diferente construir un aparato que lo convierta en realidad. Se han realizado varios experimentos, algunos con resultados sorprendentes, pero según parece, han sido los investigadores de la Universidad de Tokio en Japón junto a los de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, liderados por Noriyuki Lee, quienes han tenido éxito en construir lo que llaman “un aparato de teletransporte de banda ancha y con dispersión cero”.
Los resultados de este trabajo han sido publicados en la revista Science. Básicamente, lo que hicieron estos científicos fue enviar del punto A al punto B una serie de datos expresados a nivel cuántico mediante fotones. Obviamente, lo interesante de esto es que no se han utilizado estas partículas de la misma manera en que se aprovechan en el interior de una fibra óptica, sino que se han empleado efectos cuánticos con nombres tan extraños como “constricción”, “sustracción fotónica”, “entrelazamiento” y “detección homodina”. El resultado ha sido un dispositivo de teleportación capaz de teleportar paquetes de ondas no clásicas de luz de un lugar a otro logrando por primera vez que se transfiera toda la información sin que se pierda ningún fragmento en el proceso. En este experimento, los puntos de salida y llegada (A y B) estaban relativamente cerca, pero la teoría detrás de todo este galimatías tecnológico pronostica que es posible hacer lo mismo entre dos puntos cualquiera del Universo.

Todos los correos, en un instante

Ni falta hace decir que un logro como este, convertido en un dispositivo comercial, cambiaría la forma en que nos comunicamos. La posibilidad de transferir datos de forma instantánea (o lo que es lo mismo, en un tiempo igual a cero) implica que podríamos -por ejemplo- recibir todos nuestros correos electrónicos en un instante, descargar 1TB de datos en el mismo tiempo, o cualquier otra cosa que se te ocurra. Pero hay algunas implicaciones más sutiles. Si este tipo de tecnología se convierte en parte de los microprocesadores, por ejemplo, su velocidad de proceso también se incrementaría de forma impresionante, ya que las señales que viajan por su interior podrían llegar de un extremo al otro del dispositivo en un tiempo nulo. Según los autores de este trabajo, el sistema empleado podría utilizarse para diseñar ordenadores cuánticos con características realmente asombrosas.

abc.com
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29.1.11

¿Puede el ADN teletransportarse?

ABC


El Nobel de Medicina, Luc Montagnier, cree que, bajo ciertas condiciones, el ADN puede proyectar copias de sí mismo por medio de ondas electromagnéticas

JOSÉ MANUEL NIEVES / MADRID
Día 24/01/2011 - 10.15h





El ADN puede proyectar copias de sí mismo por medio de ondas electromagnéticas
Es una pregunta que, sencillamente, la Ciencia no se había planteado hasta ahora. Y si no fuera porque quien trabaja sobre ella es ni más ni menos que Luc Montagnier, premio Nobel de Medicina en 2008 por descubrir el virus del sida, nadie en su sano juicio estaría dedicando tiempo y recursos a una idea que parece sacada de una novela de ciencia ficción. Sin embargo, Montagnier se ha tomado la cuestión muy en serio, y está terminando de preparar un estudio que verá probablemente la luz en los próximos meses. Mientras, y como aperitivo, ha publicado un resumen de sus trabajos en arXiv. Las reacciones no se han hecho esperar.

Y es que los resultados que anuncia el Nobel francés no son para menos: bajo ciertas condiciones, asegura Montagnier, el ADN puede proyectar copias de sí mismo por medio de ondas electromagnéticas; esas mismas ondas pueden ser «recogidas» y almacenadas en agua pura y, gracias a ciertos efectos cuánticos, crear en ella una «nanoestructura» de idéntica forma al ADN original; si además, en la solución «receptora» de las ondas se añaden enzimas replicadoras de ADN, éstas pueden «recrear» el ADN a partir de la «nanoestructura» teletransportada, como si el ADN original estuviera realmente allí mismo.

Si se demuestra que estos resultados son correctos, estaríamos ante un descubrimiento tan revolucionario que cambiaría para siempre los fundamentos sobre los que se basa la Química moderna. Las primeras reacciones, sin embargo, no han sido favorables, y expertos de todo el mundo se muestran, como mínimo, escépticos. Algunos han llegado ya a considerar el estudio y sus conclusiones como una «auténtica locura».

Sin campo electromagnético

Los detalles completos de la investigación aún no se conocen, ya que el trabajo completo de Montagnier todavía no ha sido publicado en una revista científica. Pero el adelanto publicado en arXiv proporciona la cantidad suficiente de detalles como para hacerse una idea de cómo Montagnier y sus colegas han llevado a cabo sus experimentos.

En esencia, los científicos han utilizado dos tubos de ensayo (ver gráfico). El primero contenía un fragmento de ADN (de unos cien pares de bases de longitud). El segundo, agua completamente pura y sin resto alguno de materia orgánica en su interior. Ambos tubos se encerraron después en una cámara especial que anula el campo electromagnético natural de la Tierra, con objeto de que éste no contaminara los resultados del experimento. Por último, ambos tubos fueron enrollados en tubos de cobre de los que emanaba un ligero campo electromagnético.

Siete horas después, el contenido de ambos tubos de ensayo fue sometido a reacciones en cadena de la polimerasa (PCR), una técnica ampliamente utilizada por los biólogos moleculares para replicar de forma masiva cualquier fragmento de ADN que se pueda encontrar en la muestra, por pequeño que sea, lo que facilita su identificación y posterior estudio. Y aquí es donde está la sorpresa: según Montaignier, se recuperó ADN de ambos tubos, a pesar de que el segundo sólo contenía agua.


Todo son dudas y escepticismo

Para el célebre científico, la explicación más plausible es que el ADN del primer tubo de ensayo emitió una serie de señales electromagnéticas capaces de «imprimir» su propia estructura a otras moléculas, en este caso a las del agua. Lo cual implica que el ADN debe ser capaz, de alguna manera, de «proyectarse» a sí mismo de una célula a otra. Toda forma de replicación absolutamente nueva y desconocida. Se trataría del equivalente genético de la teleportación cuántica, una técnica de la Física con la que las partículas subatómicas logran transmitir su estado y características de forma instantánea a otras partículas con las que estén entrelazadas.

Las implicaciones de este proceso en el ADN, si se logra determinar su existencia, serían enormes, y abrirían toda una nueva rama de estudio a la biología molecular. Hasta ahora, sin embargo, todo son dudas y escepticismo. Podría ser, por ejemplo, que el agua supuestamente pura del segundo tubo de ensayo no fuera, después de todo, tan pura, y que estuviera contaminada con materia orgánica que Montagnier y sus colegas no lograron detectar.

Habrá que esperar, pues, a que se publique el artículo y pase por el procedimiento establecido de «revisión por pares», según el que especialistas independientes evalúan hasta el mínimo detalle de un experimento antes de darlo por bueno. Después, y dado el alcance de la investigación, decenas de laboratorios de todo el mundo intentarán sin duda reproducir los resultados obtenidos por Montagnier. Sólo después de este riguroso escrutínio científico se podrá decir sin miedo a equivocarse que el trabajo constituye un auténtico adelanto científico.



Tomado de :
http://www.abc.es/20110124/ciencia/abci-teletransportacion-201101240813.html
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